Los juguetes
que puedan resultar peligrosos
para niños menores de
tres años deben llevar
una advertencia, como por
ejemplo la inscripción
"No conviene a niños
menores de 36 meses (o 3 años)"
o el símbolo de limitación
0-3.
Se completará con una indicación
concisa, que también puede
figurar en las instrucciones de
uso, donde se explique el riesgo
específico que motiva la
exclusión.
La normativa de seguridad no permite,
para estas edades, juguetes con
piezas pequeñas o separables.
La edad
a la que va dirigido el juguete, así
como las recomendaciones educativas,
son informaciones optativas que
el fabricante no está obligado
a facilitar, pero que se utilizan habitualmente
para orientar al consumidor. Sin embargo,
en algunos casos es necesario especificar
la edad mínima del usuario para
evitar determinados riesgos.