No se pueden comprar todos los juguetes
que los niños nos piden sin contrastar
y seleccionar; fácilmente solicitarán
los juegos y juguetes que ven en la televisión
o en los catálogos, porque no tienen otras
referencias que conozcan tan bien como estas.
Hay muchos fabricantes de juguetes
que, por su trayectoria y credibilidad, merecen
la confianza de millones de consumidores, pero
el nombre de una marca no tiene que ser un criterio
que deba seguirse a la hora de escoger un juguete.
La publicidad usa recursos
que resultan motivadores e interesantes para los
niños; sin embargo en algunos mensajes
publicitarios se confunde la felicidad, la diversión
o el estatus con tener muchos juguetes y a menudo
dan una imagen engañosa de lo que muestran.
Los niños y niñas se creen en la
"necesidad" de poseer los juguetes que
venanunciados.
Resulta básico establecer
un diálogo con los propios hijos o con
los alumnos, en su caso, para ayudarles a hacer
una lectura crítica de lo que ven y observan.
Los consumidores debemos aprender a tener opinión
y para ello hay que ser cómplice de nuestros
hijos y cooperar con ellos en la formación
de criterios y compartirlos.
Consejos prácticos
para las familias
Debemos ofrecer otras oportunidades
a nuestros hijos e hijas para que conozcan nuevos
juegos y juguetes:
Iremos juntos a pasear y a
ver juguetes en establecimientos o cooperativas
de consumidores cuya actividad sea la venta
de los mismos; seguro que descubrirán
nuevas posibilidades que no conocen, que
no tienen sus amigos, que no salen por la
TV ni tampoco están en los catálogos.
Invitaremos a los amigos, amigas
o familiares a jugar y todavía mejor
si traen consigo el juguete deseado por nuestro
hijo o hija. Así podremos probarlo
y comprobar si es idóneo.
Acompañaremos a los niños
a jugar a las ludotecas. Además de
compartir y pasar un buen rato jugando,
los adultos tendremos más referencias
y estaremos más seguros de cuáles
son los juguetes que les gustan y que desean.