El consumo responsable de juguetes

El consumo responsable de juguetes afecta a padres, maestros y educadores ya que somos, mayoritariamente, quiénes adquirimos los juguetes, pero la acción de jugar no está garantizada sólo con la compra de juguetes. Es necesario seleccionar e implicar a los hijos, ya que la educación en el consumo responsable hay que iniciarla desde la infancia y reforzarla durante la etapa de la adolescencia y la juventud.

Seleccionemos los juguetes
- Una buena elección de juguetes requiere una reflexión previa, antes de ir a comprar, . Hay tres preguntas esenciales que es necesario hacerse: ¿qué tienen?, ¿qué quieren? y ¿qué necesitan? El resultado de ese proceso conducirá, sin duda, a hacer una mejor inversión y una buena contribución al desarrollo integral de nuestros hijos e hijas.

Estimulemos la capacidad de jugar
- Los comportamientos de las personas que rodean y la forma de proceder son fundamentales a la hora de estimular la capacidad de jugar de los niños. Para que los juguetes cumplan todas sus funciones, deben :
- ser escogidos y pensados para el niño concreto al que van destinados
- dados con afecto e ilusión
- tener un sitio entre las cosas que le son propias
- poder ser compartidos con otros niños y niñas y también con los adultos

Juguemos con los niños
- Los primeros compañeros de juego somos los padres, las madres, los abuelos o las personas que cuidamos a los niños. Compartir el juego entre padres e hijos proporciona recursos a los adultos para aprender a conocer la personalidad, las habilidades y los intereses de los niños o de los muchachos. Los juguetes no deben ni pueden sustituir el juego entre los adultos y los pequeños.
-
Facilitemos las condiciones de juego
- Los padres y los educadores deben facilitar las condiciones necesarias para que los niños y los adolescentes puedan jugar. Además de ofrecer un buen juguete, es necesario pensar en el espacio donde se desarrollará el juego, los compañeros con quién podrán compartirlo, y el tiempo que dispondrán para jugar con él. Todo eso enriquece el juego.

Hagamos un gasto razonable
- Cualquier momento es bueno para regalar un juguete. El juguete es un medio para educar y hacer feliz a un niño, y es necesario siempre, durante todo el año, y no sólo en fechas determinadas. Muchos juguetes regalados a la vez, por Reyes o en Navidad, no invitan al niño a jugar, sino más bien lo agobian. Por eso conviene regalar los juguetes a lo largo del año.

Compartamos las decisiones
- No se pueden comprar todos los juguetes que los niños nos piden sin seleccionarlos. Para que la elección sea eficaz se deben compartir los deseos y las ilusiones, buscando el diálogo y la complicidad. Id juntos a ver juguetes porque descubrirán muchos otros que no salen en televisión ni en los catálogos de publicidad.

Seamos críticos frente a la publicidad
- Los mensajes publicitarios no siempre favorecen la educación en valores. La acción educativa de los padres y profesores tiene que ser decisiva en este sentido: los anuncios se tienen que comentar con los hijos y/o alumnos para educarlos como consumidores a ser críticos y reflexivos delante de una sociedad consumista que no hace concesiones para vender y optimizar sus beneficios. Existen algunos límites sobre los usos de la publicidad que afectan directamente a los anuncios de juguetes: la publicidad engañosa y la publicidad subliminal.
También es bueno conocer que se hace para regular y defender los derechos de los consumidores y específicamente la los de los niños (código…, CAC, ICC).
Los adultos tenemos más recursos que los pequeños ante la publicidad engañosa y por eso es importante analizarla conjuntamente.

Verfiquemos y consultemos
- El consumidor y los usuarios tenemos derecho a una información cierta, eficaz, verídica y objetiva. Deben verificarse todos los indicadores de seguridad. Contrastad la información que tenéis con la que hay indicada en el envoltorio de un juguete. El nombre de una marca puede dar confianza, pero no es el único criterio a seguir a la hora de escoger un juguete.

Usemos juguetes seguros
- El uso de un juguete que conlleve riesgos es aconsejable, si se observan las normas de funcionamiento y uso, porque implica aprender a convivir con riesgos razonables e incorpora hábitos de seguridad. Sin embargo, en determinadas categorías de juguetes se deben proporcionar advertencias e indicaciones de las precauciones a tener presentes para utilizarlos, así como los riesgos que puede comportar el uso o que pueden derivar de un uso inadecuado.

Practiquemos un consumo más ético y sostenible
- Finalmente, el consumidor debe implicarse con los valores éticos y morales que propone un juguete, porque la acción de jugar de un niño o una niña también se debe entender como una actividad importante para su educación. El consumidor activo vela para educar en valores, para la sostenibilidad y para un consumo más crítico y solidario.

Ejerzamos nuestros derechos como consumidores
- El consumidor responsable debe actuar en dos direcciones: asume y pone en práctica aquellos aspectos que conciernen a su responsabilidad: el gasto, el ticket de compra, la garantía, la verificación del producto, etc…Y también exige sus derechos, utilizando, si se da el caso, los mecanismos de reclamación regulados en la ley para la defensa y la protección del consumidor.