|
Administración
Los poderes públicos deben garantizar
la seguridad, la salud y los intereses económicos
de los consumidores mediante procedimientos eficaces.
En este sentido, a la Administración le compete
la labor de controlar y vigilar que los juguetes
que se ponen a disposición del consumidor cumplan
con la legalidad. Si no es así, debe adoptar
las medidas que sean más adecuadas para impedir
que su comercialización pueda crear situaciones
de riesgo o causar algún tipo de daños.
Por ello, siguiendo los trámites
adecuados, puede proceder a su retirada, a
suspender su comercialización o incluso a su destrucción,
así como a imponer sanciones a sus infractores.
La Administración es la máxima responsable
de asegurar que los juguetes que circulan
de forma libre por los comercios cumplen con los
requisitos de seguridad establecidos por la norma
y, en su caso, de informar adecuadamente
sobre aquéllos que han detectado que no los cumplen,
las medidas que deben adoptarse y a dónde debemos
dirigirnos para solventar cualquier duda o para
plantear cualquier tipo de reclamación al respecto.
De la misma forma, también tiene
un papel relevante por lo que se refiere a la
formación de los compradores de los juguetes
y de sus destinatarios, a fin de que realicen
un consumo y uso responsable de los mismos.
|