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Juguetes fortuitos y
juguetes autoconstruidos
Desde este apartado
queremos reconocer el importante valor lúdico
y por lo tanto educativo de aquellos elementos
sencillos y cotidianos que en manos de los niños
adquieren una nueva dimensión al convertirse
en verdaderas fuentes de satisfacción y
placer.
Los niños necesitan juguetes
seguros que enriquezcan y estimulen sus juegos,
pero también tener acceso a otros materiales,
que en sus manos se convertirán en interesantes
propuestas.
Juguetes fortuitos, fruto de
la imaginación de los niños.
Estos juguetes adquieren un límite temporal,
mientras dura el juego. Así, la arena de
la playa, el agua del mar, la espuma de la bañera
o la sombra mientras paseamos se convierten en
magníficos y divertidos elementos de juego.
Juguetes inventados o autoconstruidos,
concebidos por el niño y la niña
para acompañar un juego específico.
Pueden ser más o menos efímeros,
más o menos improvisados, pero nunca son
fruto de la casualidad; el niño y la niña
los construyen o los inventan porque los necesitan
para jugar. Barcos de papel, vestidos de muñecas
hechos con retales, casitas de muñecas
construidas con cajas de zapatos, pelotas de papel
de aluminio...
Estos materiales no se someten a
un riguroso control de pruebas que los capaciten
como elementos de juego, pero innegablemente forman
parte del universo lúdico de nuestros niños
y favorecen no sólo momentos de diversión,
sino también estimulantes situaciones cargadas
de fantasía, imaginación y creatividad.
Para que ello sea posible debemos
facilitar que los niños jueguen en lugares
estimulantes, en los que encuentren diferentes
materiales (playas, bosques, parterres con piedras
o arena...). También es necesaria la complicidad
de los adultos para que estos y otros materiales
reciclados (lanas, telas, envases de plástico
o cartón, etc.) puedan encontrar un lugar
seguro en la casa, acompañados de nuestra
presencia y apoyo, enseñándoles
recursos y técnicas que les permitan construir
sus propios juguetes y disfrutar de ellos.
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