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Jugar en compañía
El papel del adulto
En el juego de los niños,
el adulto tiene un papel importante a la hora de
facilitar las condiciones necesarias para que el
juego se desarrolle de forma natural y espontánea.
En el caso de los niños con algún
tipo de discapacidad este papel resulta fundamental
para asegurar estas situaciones de diversión
y desarrollo.
En el juego con niños con discapacidades,
a menudo el adulto se convierte en el mediador entre
el juguete y el juego que desarrolla el niño
y la niña. Es importante que sea un compañero
de juego activo que estimule la creatividad, la
curiosidad y la acción espontánea
del niño, ofreciéndole recursos
que faciliten su participación para evitar
que el niño se convierta en un simple espectador.
El adulto tiene que mostrar una actitud positiva
ante el niño con discapacidades y pensar
las actividades teniendo en cuenta sus necesidades,
capacidades y posibilidades de acción, sin
frenarse ante sus dificultades.
Es primordial potenciar la iniciativa del niño
animándole a que escoja a qué y cómo
quiere jugar, proporcionándole ideas que
enriquezcan su juego, animándole a descubrir
diferentes maneras de jugar y respetando su ritmo
de acción.
Por otra parte hay que evitar, en la medida
de lo posible, actitudes sobreprotectoras
que no favorecen la autonomía personal del
niño y que a menudo limitan el uso creativo
que pueda hacer del juguete.
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